martes, 15 de noviembre de 2016

[Presentación] Falcó


Don Arturo firmando un  ejemplar del manual de Alatriste

Hace unos días me enteré via Twitter que ayer Arturo Pérez-Reverte estaría haciendo la presentación de su última novela, Falcó, en la ciudad dónde resido. Tras haberme informado un poco de dónde iba a ser y si era necesaria invitación o no ( gracias a @Flectocraft por la información y un pequeño tirón de orejas a @Alfaguara y @MegustaLeer por no responder) quedé con un amigo y mi novio para ir a ver la presentación de Falcó.

A decir verdad no era la primera charla de Reverte a la que iba a asistir. Hace años -muchos años- acudí a otra presentación, pero a decir verdad y aunque guardo un buen recuerdo de ella, ni me acuerdo de qué libro era.


En fin, antes de la hora acordada ya estábamos haciendo cola en el teatro, y aunque había bastante gente no parecía abarrotado; cosa que luego cambió cuando entramos en la sala, ya que se llenó en cuestión de minutos. Por suerte pudimos sentarnos no muy lejos.
Y la luz se apagó y se hizo la magia.

Con la luz tenue empezó a oirse por megafonía una teatralización de las primeras líneas de Falcó.

La mujer que iba a morir hablaba desde hacía diez minutos en el vagón de primera clase. Era la suya una conversación banal, intrascendente: la temporada en Biarritz, la última película de Clark Gable y Joan Crawford. La guerra de España apenas la había mencionado de pasada en un par de ocasiones. Lorenzo Falcó la escuchaba con un cigarrillo a medio consumir entre los dedos, una pierna cruzada sobre la otra, procurando no aplastar demasiado la raya del pantalón de franela. La mujer estaba sentada junto a la ventanilla, al otro lado de la cual desfilaba la noche, y Falcó se hallaba en el extremo opuesto, junto a la puerta que daba al pasillo del vagón. Estaban solos en el departamento.

—Era Jean Harlow —dijo Falcó.

—¿Perdón?

—Harlow. Jean... La de Mares de China, con Gable.

—Oh.

La mujer lo miró sin pestañear tres segundos más de lo usual. Todas las mujeres le concedían a Falcó al menos esos tres segundos. Él aún la estudió unos instantes, apreciando las medias de seda con costura, los zapatos de buena calidad, el sombrero y el bolso en el asiento contiguo, el vestido elegante de Vionnet que contrastaba un poco, a ojos de un buen observador —y él lo era— con el físico vagamente vulgar de la mujer. La afectación era también un indicio revelador. Ella había abierto el bolso y se retocaba labios y cejas, aparentando unos modales y educación de los que en realidad carecía. La suya era una cobertura razonable, concluyó Falcó. Elaborada. Pero distaba mucho de ser perfecta. Leer más…

Y acto seguido hicieron aparición Jesús Vigorra que oficiaba un papel a medio camino entre anfitrión y entrevistador y Arturo Pérez-Reverte.


Empezaron la charla centrándose un poco en la figura de Falcó y mínimamente en el argumento del libro (por eso de los spoilers y tal). Pero en verdad la mayor parte del tiempo estuvieron hablando de diversos temas, la mayor parte relacionados con la figura y creación de Falcó pero en ocasiones las línea que los unía era muy difusa, ya que también se habló de temas de actualidad y de recuerdos de Revete.


La verdad es que el ambiente era distendido, más que una presentación parecía una charla entre amigos, y aunque guionizada tuvo mucho de espontánea. Sobre todo en la forma de expresarse de Arturo. (En serio, si ya me gusta cómo escribe este hombre, oirle hablar es una delicia independientemente de si estás de acuerdo o en desacuerdo con lo que dice.)
Y así pasó el tiempo - en realidad no miré el reloj en toda la tarde- que se me hizo corto.

Al terminar la presentación se abrió el turno de firmas y fotos y mi pareja y nos acercamos a que nos firmase un ejemplar.

Supongo que con el tiempo leeré Falcó, aunque por el momento no es una de mis prioridades, ya que me gusta más retrotraerme más en el tiempo; pero sí que me quedo con una de las frases que dijo cuando Jesús le preguntó por el cambio entre Hombres buenos y Falcó; entre cómo se escriben dos personajes tan contrapuestos como Don Pedro Zárate y el propio Falcó. Y la respuesta que dio  fue la clave para que me picase el gusanillo. Dijo que Hombres buenos era un homenaje a cuando las ideas podían cambiar las cosas, dónde aún había esperanza; y Falcó es la consecuencia de aquello, dónde se ha visto que el idealismo no ha dado el resultado que se esperaba y dónde el pragmatismo se impone.

Me hubiese gustado concluir este artículo con las fechas de próximas apariciones de Reverte; pero no he encontrado información a este respecto. Desconozco si esta es la última charla / presentación de Falcó en España o aún le queda alguna cita pendiente en algún teatro o librería patrios. Espero volver a tener la oportunidad de volverle a escuchar de cerca en un futuro no muy lejano.  Y si se os presenta la oportunidad de ir a verle en vuestra ciudad, no la desaprovechéis ^^.


1 comentario :

  1. ¡Hola! Ya vi tus fotos en Instagram e.e Eres toda una fangirl de Reverte XDDD

    ¡Besos! ♥

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